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PASO: el ahorro prometido vuelve a discutirse con los gastos sobre la mesa
Edición revisada el (Argentina)
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El Gobierno vuelve a impulsar la eliminación de las PASO mientras un informe sobre el costo de las elecciones obliga a revisar uno de sus argumentos: el ahorro. La Nación publicó el 7 de septiembre que, según la Fundación Éforo, el gasto electoral de 2025, sin primarias, fue apenas un 3% menor al de 2021, cuando hubo dos jornadas. La comparación abre una discusión sobre qué gastos desaparecen al quitar una elección y cuáles permanecen.
La cobertura sitúa el desembolso de 2025 en unos 468.000 millones de pesos y el de la logística del Correo Argentino en unos 225.000 millones. La comparación está expresada a precios constantes de 2025, no en pesos nominales de cada año. El estudio toma dos elecciones legislativas; comparar sin más con una presidencial que incluya segunda vuelta introduciría otra diferencia.
Según esa misma nota, el informe utiliza información presupuestaria, del Ministerio del Interior y del INDEC. La mayor carga logística habría absorbido parte del ahorro en otros rubros. Estos resultados se presentan como conclusiones de Éforo difundidas por La Nación: esta edición no realizó una auditoría independiente de las cuentas.
La Constitución, en su artículo 37, garantiza el ejercicio de los derechos políticos y define el sufragio como universal, igual, secreto y obligatorio. El artículo 38 reconoce el papel de los partidos y contempla el sostenimiento estatal de sus actividades y capacitación. Ese marco no ordena un único sistema de primarias, pero recuerda que el diseño electoral debe discutirse también por sus efectos sobre la participación y la competencia.
LA MIRADA DE LA RED · ANÁLISIS
El costo importa; las reglas de competencia también
La posición de La Red es que una reforma electoral debe justificarse con información abierta y con reglas de competencia defendibles para todos, no sólo para quien gobierna. Es razonable discutir costos. Lo que necesita demostración es cuánto ahorra cada cambio, qué servicio se deja de prestar y quién gana capacidad de decidir sobre las candidaturas.
Una caída pequeña del gasto total no prueba por sí sola que suspender una jornada no haya generado ningún ahorro: otros costos pueden haber subido al mismo tiempo. A la inversa, eliminar una elección no garantiza que el presupuesto se reduzca en una proporción equivalente. Para resolver esa discusión hay que abrir los componentes del gasto y explicar sus cambios. Es una precaución de lectura del dato, no una defensa automática de las PASO ni de su eliminación.
Hay una segunda discusión que no cabe en una planilla: quién puede competir y con qué recursos. Si cambian la selección de candidatos y el financiamiento, hace falta examinar las oportunidades de las fuerzas pequeñas, las internas partidarias y la dependencia de grandes aportantes. Una reforma puede ser barata y ofrecer peores condiciones de competencia, o sostener gastos que requieren una justificación más precisa.
Abrir las cuentas y leer la reforma
El seguimiento tiene dos tareas: conseguir el desglose documental de los costos y revisar el texto que avance en el Congreso. Hay que separar los cambios propuestos de los efectivamente aprobados, y las estimaciones de ahorro de los gastos que finalmente se ejecuten.
Si el debate queda reducido a una cifra o a una consigna, seguirá sin responder quién elige las candidaturas y cómo se financia esa competencia. Si la reforma pierde impulso, esas preguntas conservan relevancia para la próxima elección.
Su recorrido en la agenda
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